Para una joven gimnasta, la felicidad viene de hacer lo que le gusta: sacar sobresalientes, ganar medallas y hacer que su madre se sienta orgullosa. La familia de Tarra está muy unida y celebra cada logro codo con codo. Pero cuando una lesión de rodilla puso en entredicho su futuro en la gimnasia, todo se detuvo. Ante la incertidumbre, la familia se reunió para estudiar detenidamente los siguientes pasos de su tratamiento médico.
Durante una visita crucial al médico, el miedo de la joven atleta se encontró con un consuelo inesperado. Su médico, reconociendo la preocupación en sus ojos, le dijo que ella también había sido gimnasta. Esa simple conexión creó un sentimiento inmediato de confianza y comprensión, de una atleta a otra.
La doctora le hizo a Tarra una sincera promesa: una vez que su paciente estuviera sana y volviera a la colchoneta, saldrían, darían volteretas juntas y celebrarían su recuperación. Era algo más que un simple estímulo: era un recordatorio de que la curación es posible y de que detrás de cada bata blanca hay alguien que comprende el poder de la esperanza y de la experiencia compartida.
El viaje de Efrain a LuskinOIC comenzó con un vistazo desde una autopista. Su madre, recién llegada a la zona y sorteando la barrera del idioma, se fijó en las palabras "orto" y "pediatría" en un cartel cerca de la autopista. No sabía exactamente qué ofrecía aquel lugar, pero algo le decía que podría ayudar a su hijo, que había nacido con una deficiencia en una extremidad.
En México, a la familia le habían planteado opciones difíciles y caras -amputación o complejas operaciones de alargamiento de piernas-, ninguna de las cuales parecía adecuada para Efraín. Tras mudarse a Estados Unidos, una visita rutinaria a una clínica de alergias lo cambió todo. Una enfermera escuchó su historia y les remitió a LuskinOIC. Cuando llegaron a la consulta de ortopedia, la madre de Efraín reconoció inmediatamente el cartel que había visto años antes. Más que una coincidencia, parecía el destino.
En LuskinOIC, la familia conoció a un compasivo equipo asistencial y al Dr. Scaduto, que evaluó detenidamente el estado de Efraín y elaboró un plan de tratamiento. Por primera vez, la posibilidad de una prótesis de alta calidad parecía real. Para que Efraín se sintiera bienvenido, LuskinOIC organizó un picnic especial en el parque infantil de la Every Child Foundation, donde fue recibido por otro joven paciente embajador, Arturo, e incluso por el Dr. Bernthal, que le ayudaría en la operación. Ese día marcó el comienzo de un nuevo capítulo, lleno de esperanza, comunidad y la promesa de posibilidades.
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Cómo saber cuándo buscar atención médica para su hijo: Guía de LuskinOIC
Como padre, su máxima prioridad es mantener a su hijo sano y salvo. Pero cuando su hijo enferma o se lesiona, puede ser difícil saber qué nivel de atención necesita. ¿Debe llamar a su pediatra, acudir a urgencias o ir directamente al servicio de urgencias?
Cuándo llamar al pediatra o acudir a urgencias
Si no se trata de una urgencia, el pediatra de su hijo o un centro de urgencias pediátricas suelen ser el mejor lugar para empezar. Si el pediatra no está disponible -por ejemplo, por la noche o los fines de semana-, la atención urgente puede proporcionar un tratamiento rápido y eficaz. Póngase en contacto con su pediatra o acuda a un centro de urgencias si su hijo tiene:
Fiebre de más de 3 días
Fiebre de más de 38 °C durante más de 2 días en un lactante, sin una causa clara.
Síntomas de COVID-19 (fiebre, tos seca, secreción nasal)
Lesiones leves como esguinces, distensiones o hinchazones
Cortes que pueden necesitar puntos
Quemaduras leves
Náuseas, vómitos o diarrea
Infecciones de la vejiga o del tracto urinario
Síntomas de resfriado, tos o dolor de garganta
Dolores de oído o sinusitis
Problemas cutáneos como erupciones o irritación
También puede tener acceso a la atención urgente virtual para cuestiones que no sean de urgencia, lo que permite que su hijo sea atendido por un profesional desde casa. Compruebe si en su zona hay servicios de atención urgente virtual pediátrica.
Cuándo acudir a urgencias
Si su hijo está gravemente herido o enfermo -especialmente si la afección puede poner en peligro su vida o necesita atención inmediata- llévelo al servicio de urgencias (SU). Acuda a urgencias si su hijo:
Está muy somnoliento, le cuesta despertarse o se comporta de forma inusual.
Sufre dolor intenso o constante
Tiene problemas para respirar o respira rápida o profundamente.
Se sospecha que tiene un hueso roto, una extremidad visiblemente deformada o mucha hinchazón y dolor.
Tiene un corte profundo o grande, un corte que no deja de sangrar tras 10 minutos de presión o una herida en la cabeza, el pecho o el abdomen.
Sufre un traumatismo craneal que le provoca vómitos, confusión, dolor de cabeza intenso o pérdida de consciencia.
Caídas desde una altura considerable
Ingiere una sustancia nociva o un medicamento
Si su hijo está alerta, llame al Servicio de Toxicología al 1-800-222-1222
Si su hijo no responde, tiene problemas para respirar o se ha desmayado, llame al 911.
Es menor de 2 meses y tiene fiebre de 38 °C (100,4 °F) o más (llame primero a su médico).
Tiene fiebre alta junto con rigidez de cuello o dolor de cabeza
Tiene fiebre junto con una erupción cutánea generalizada de color púrpura o rojo
Muestra signos de deshidratación grave (no hay pañales mojados, ojos hundidos, boca seca, debilidad o incapacidad para beber o responder).
La salud de su hijo es importante. En caso de duda, confíe en sus instintos y no dude en buscar atención médica. LuskinOIC está aquí para apoyar a su familia con experiencia pediátrica de confianza en cada paso del camino.
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