El viaje de Efrain a LuskinOIC comenzó con un vistazo desde una autopista. Su madre, recién llegada a la zona y sorteando la barrera del idioma, se fijó en las palabras "orto" y "pediatría" en un cartel cerca de la autopista. No sabía exactamente qué ofrecía aquel lugar, pero algo le decía que podría ayudar a su hijo, que había nacido con una deficiencia en una extremidad.

En México, a la familia le habían planteado opciones difíciles y caras -amputación o complejas operaciones de alargamiento de piernas-, ninguna de las cuales parecía adecuada para Efraín. Tras mudarse a Estados Unidos, una visita rutinaria a una clínica de alergias lo cambió todo. Una enfermera escuchó su historia y les remitió a LuskinOIC. Cuando llegaron a la consulta de ortopedia, la madre de Efraín reconoció inmediatamente el cartel que había visto años antes. Más que una coincidencia, parecía el destino.

En LuskinOIC, la familia conoció a un compasivo equipo asistencial y al Dr. Scaduto, que evaluó detenidamente el estado de Efraín y elaboró un plan de tratamiento. Por primera vez, la posibilidad de una prótesis de alta calidad parecía real. Para que Efraín se sintiera bienvenido, LuskinOIC organizó un picnic especial en el parque infantil de la Every Child Foundation, donde fue recibido por otro joven paciente embajador, Arturo, e incluso por el Dr. Bernthal, que le ayudaría en la operación. Ese día marcó el comienzo de un nuevo capítulo, lleno de esperanza, comunidad y la promesa de posibilidades.