Para la mayoría de las personas, un diagnóstico de escoliosis desencadena una secuencia clara de acontecimientos: pruebas de imagen, consultas con especialistas, un plan de tratamiento. En el caso de Andrea, esa secuencia se interrumpió antes incluso de comenzar. Lo que debería haber sido un proceso sencillo para recibir atención médica se convirtió en una odisea de ocho meses y medio, ya que las complicaciones con el seguro le impidieron acceder incluso al primer paso más básico: una resonancia magnética.
Sin esa prueba, todo lo demás quedó en suspenso. Y mientras se acumulaban los trámites y las apelaciones quedaban sin respuesta, la escoliosis de Andrea siguió avanzando, sin recibir tratamiento.
Fue en ese momento cuando el Dr. Anthony Scaduto, presidente y director ejecutivo de LuskinOIC, intervino personalmente.
El Dr. Scaduto no se limitó a remitir el caso de Andrea a un defensor de los pacientes ni a elevarlo por los canales habituales. Se hizo cargo personalmente del asunto y luchó directamente con la compañía de seguros para conseguir tanto la autorización de la resonancia magnética como la aprobación de las cirugías que Andrea necesitaba. Su intervención no fue meramente administrativa. Fue una declaración de cómo debería ser la atención al paciente y de lo que los médicos tienen la obligación de hacer cuando el sistema falla a las personas a las que se supone que debe servir.
La lucha no fue ni rápida ni fácil, pero la perseverancia del Dr. Scaduto dio sus frutos. Se concedió la autorización. Se realizó la resonancia magnética. Y, por fin, se autorizó la intervención quirúrgica de Andrea.


Andrea se ha sometido recientemente a unas operaciones de columna y se encuentra bien.
Para Andrea, esas palabras suponen el final de casi un año de incertidumbre, dolor y frustración. Para el equipo de LuskinOIC, son un recordatorio de por qué esa lucha era importante.
Historias como la de Andrea son, por desgracia, demasiado habituales. Los pacientes con necesidades médicas evidentes se ven atrapados en un círculo vicioso de denegaciones, recursos y retrasos que no tienen nada que ver con la calidad de la atención a su alcance, sino con las barreras que se interponen entre ellos y dicha atención. Las consecuencias —el empeoramiento de su estado, la mayor complejidad del tratamiento y el incalculable desgaste emocional— son reales y duraderas.
En LuskinOIC, la misión es garantizar que todos los niños y pacientes que acuden a sus instalaciones reciban la atención que necesitan, sin importar los obstáculos que se interpongan. La decisión del Dr. Scaduto de defender personalmente el caso de Andrea refleja ese compromiso. Es un ejemplo de cómo se lleva a cabo la defensa de los pacientes desde las más altas esferas de liderazgo: no solo tratándolos, sino luchando por ellos.

