Cuando nació Isabella López, su neonatólogo no tardó en detectar signos de preocupación y la remitió a un traumatólogo. El diagnóstico -pie zambo y artrogriposis- significaba que Isabella se enfrentaría a importantes problemas de movilidad y movilidad articular. Para su madre, Claudia Muñoz, la noticia fue abrumadora. "Sabía que necesitaría cuidados especiales", recuerda Muñoz, "pero no sabía mucho sobre su enfermedad ni lo que significaría para su vida".

Ante la imposibilidad de encontrar una atención asequible y de alta calidad en México, la familia recurrió al Programa Infantil Internacional del Instituto Ortopédico Infantil Luskin (LuskinOIC), gracias a una recomendación del traumatólogo de Isabella. Confiados en la experiencia de LuskinOIC, viajaron de Mexicali a Los Ángeles para recibir tratamiento. Con la ayuda de familiares de la zona que les proporcionaron alojamiento, la familia Muñoz comenzó a realizar visitas periódicas, cada una de ellas un paso adelante. Aunque al principio a Claudia le preocupaba faltar al trabajo y el coste de la atención, esos temores se disiparon cuando se enteró de que todo el tratamiento de Isabella sería gratuito.

Con el tiempo, el apoyo que recibieron se extendió mucho más allá de las paredes de la clínica. El equipo de LuskinOIC no sólo mejoró la movilidad de Isabella, sino que también dotó a sus padres de conocimientos y confianza. Desde los expertos cirujanos hasta el compasivo personal del Programa Infantil Internacional, todos trataron a la familia con calidez y respeto. "Nos tratan a Isabella, a mi marido y a mí como si formáramos parte de su familia", dijo Muñoz. "Personalmente, nunca había experimentado este tipo de atención y compasión, y estoy muy agradecida por ello".