La vida de Arturo Hernández se salvó gracias a una lesión que recibió practicando el deporte que ama: el fútbol.

Como a la mayoría de los niños pequeños, a Arturo le encanta jugar. Pero después de un partido de fútbol, acudió a su madre muy dolorido. Preocupada, lo llevó a urgencias, donde el diagnóstico fue "nada roto". Las continuas molestias de Arturo llevaron a su médico de cabecera a remitirle a los especialistas de la OCI.

Todavía en agonía, y al cabo de una hora de llegar a la OCI, se revisaron las radiografías y los expertos de la OCI diagnosticaron a Arturo un tumor. Fue enviado de inmediato al UCLA Santa Monica Medical Center & Orthopaedic Hospital, donde las pruebas inmediatas mostraron una masa ósea cancerosa en la rodilla.

Desde entonces ha recibido quimioterapia y recientemente ha sido operado. Y gracias a los generosos donantes de la OIC, no sólo se han cubierto todos los gastos médicos no pagados por el seguro, sino que las necesidades de transporte de Arturo para la quimioterapia, la cirugía y los cuidados de seguimiento también han sido patrocinadas por los miembros de la Charitable Children's Guild. Nada de esto sería posible sin nuestros donantes.

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