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Como especialistas que atendemos a niños con parálisis cerebral, una de nuestras mayores prioridades es garantizar que las intervenciones quirúrgicas no sólo tengan éxito, sino que también sean lo más cómodas y seguras posible para nuestros pacientes. La cirugía de reconstrucción de cadera es una intervención frecuente en niños con parálisis cerebral, sobre todo en aquellos con problemas de movilidad más graves. Dado que los niños con parálisis cerebral suelen padecer rigidez muscular, deformidades articulares y cambios en el desarrollo óseo, las caderas pueden desalinearse, causando dolor y limitando el movimiento. La reconstrucción quirúrgica puede mejorar la alineación y la función, pero el tratamiento del dolor tras la intervención puede ser complejo, y ahí es donde entran en juego nuestras últimas investigaciones.

En la actualidad se está llevando a cabo un ensayo controlado aleatorizado en varios hospitales infantiles punteros, como el Instituto Ortopédico Infantil Luskin y el Hospital Infantil Lurie de Chicago, para encontrar la mejor forma de tratar el dolor tras una operación de cadera en niños con parálisis cerebral. En el estudio se comparan dos enfoques: una inyección multimodal en la zona quirúrgica frente a la anestesia epidural, que es la más utilizada tradicionalmente.

La inyección multimodal consiste en administrar una combinación de analgésicos directamente en la zona quirúrgica durante la intervención. El objetivo de este método es atajar el dolor en su origen y reducir la necesidad posterior de opiáceos y otros medicamentos sistémicos. En cambio, la anestesia epidural consiste en colocar un catéter cerca de la médula espinal para administrar analgésicos de forma continua, un método que es eficaz, pero que requiere más equipo, monitorización y, a menudo, tiempos de recuperación más largos en el hospital.

¿Por qué es importante? 

Las investigaciones realizadas hasta ahora, incluidos los datos de un estudio piloto anterior, sugieren que la inyección multimodal no sólo reduce el dolor de forma más eficaz en los primeros días críticos tras la cirugía, sino que también disminuye la necesidad de medicamentos narcóticos. Se trata de un avance significativo porque los niños con parálisis cerebral, especialmente los que tienen una capacidad de comunicación limitada, pueden tener dificultades para expresar su dolor. Si mejoramos el tratamiento del dolor desde el principio, también podemos mejorar su experiencia general de recuperación.

De hecho, la primera oleada de resultados de este ensayo se publicó recientemente en la revista Journal of Pediatric Orthopaedics en noviembre de 2024. Los resultados mostraron que la inyección multimodal permitía un mejor control del dolor, un confort más rápido y una menor dependencia de los opiáceos en comparación con la anestesia epidural. Y lo que es igual de importante, el estudio no detectó mayores riesgos ni complicaciones asociados al método de inyección.

Esta investigación refleja un cambio más amplio en la forma en que abordamos la atención quirúrgica de los niños con parálisis cerebral, orientándonos hacia estrategias de tratamiento del dolor más específicas y centradas en el paciente que mejoran tanto la seguridad como la calidad de vida. Al estudiar estos enfoques en un ensayo multicéntrico riguroso, podemos garantizar que las familias de todo el mundo, y no sólo las de los hospitales más grandes, se beneficien de los últimos cuidados basados en la evidencia".

En LuskinOIC, y en nuestras instituciones asociadas como UCLA Health, seguimos comprometidos con la mejora no sólo de los resultados quirúrgicos, sino también de toda la experiencia asistencial de los niños con parálisis cerebral y sus familias. Nos entusiasma ver cómo este ensayo da forma a futuras directrices y nos ayuda a seguir subiendo el listón de la atención compasiva y basada en pruebas".