Caminar de puntillas
Los niños suelen aprender a andar entre los 9 y los 18 meses de edad. Durante este tiempo, prueban diferentes posiciones de los pies, incluido caminar de puntillas.
Causas
Los niños que andan de puntillas suelen ser capaces de ponerse de pie y caminar con normalidad cuando se les pide que lo hagan, pero prefieren andar de puntillas o con la planta de los pies.
Síntomas
Si la marcha de puntillas continúa, puede causar problemas, como:
- Tensión muscular
- Tendón de Aquiles tenso o corto
- Callos
- Dificultad para calzarse
- Dificultad para ponerse de pie, mantener el equilibrio o saltar sobre un pie.
Diagnóstico
El médico realizará una anamnesis y una exploración física exhaustivas, evaluando a su hijo para descartar cualquier problema neuromuscular u ortopédico, como parálisis cerebral, distrofia muscular o cordones del talón tensos. A veces, los niños que caminan con los dedos de los pies tienen otros problemas, como autismo, asma y retrasos del habla y el lenguaje o del desarrollo, por lo que el médico también los comprobará.
Tratamiento
Por lo general, se vigilará y observará a su hijo. Si la marcha de puntillas está relacionada con otros trastornos, como parálisis cerebral o autismo, habrá que tratar primero la enfermedad subyacente.
Si su hijo sigue caminando de puntillas cuando tenga alrededor de 4-5 años, su médico puede recomendarle uno de los siguientes tratamientos no quirúrgicos:
- Fisioterapia/Ejercicios: Incluirán ejercicios de estiramiento del talón de Aquiles para ayudar a mejorar la flexibilidad del tobillo.
- Enyesado en serie: Pueden utilizarse escayolas cortas para las piernas, que se ajustan justo por debajo de la rodilla hasta los dedos de los pies, para ayudar a estirar el tendón de Aquiles. Las escayolas se cambiarán cada 2 semanas, estirando el cordón del talón para mejorar el movimiento del tobillo hacia arriba y hacia abajo.
- Férula o entablillado: Se utiliza para ayudar a estirar el tendón de Aquiles y conseguir una marcha más normal. Normalmente, esto se hace después del enyesado o la fisioterapia.
Si estos tratamientos no quirúrgicos no son eficaces, puede recurrirse a la cirugía para alargar el tendón de Aquiles.
Instituto Ortopédico Infantil Luskin
La mejor ortopedia pediátrica de Los Ángeles desde 1911