Fracturas de antebrazo

El antebrazo está formado por dos huesos largos: el radio, que se encuentra en el lado del pulgar, y el cúbito, que se encuentra en el lado del dedo meñique. Las fracturas pueden producirse en cualquier parte de estos huesos -desde el codo hasta la muñeca- ya veces pueden ir asociadas a una luxación, en la que un hueso se sale de su articulación. En los niños en edad de crecimiento, estas lesiones también pueden afectar a los cartílagos de crecimiento, que son zonas de cartílago en desarrollo estructuralmente más débiles que el hueso y, por tanto, más propensas a sufrir lesiones.

Las fracturas de antebrazo se encuentran entre las lesiones más frecuentes en niños, representan hasta el 50% de todas las fracturas pediátricas y afectan aproximadamente a 1 de cada 100 niños. Aunque muchos casos se curan bien con una simple inmovilización, otros pueden requerir un tratamiento más activo.

Causas comunes

La mayoría de las fracturas de antebrazo en niños se producen por caídas sobre la mano extendida, uninstinto natural cuando se intenta frenar una caída. La fuerza del impacto sube por la muñeca y el antebrazo, provocando la rotura de uno o ambos huesos.

Otras causas son:

  • Lesiones deportivas, especialmente en actividades como el fútbol, la gimnasia, el monopatín o el ciclismo.
  • Accidentes en el parque infantil, como caídas de las barras o los columpios.
  • Traumatismos directos, por ejemplo, ser golpeado en el brazo durante la práctica de deportes de contacto o por un objeto.
  • Incidentes de alto impacto, como accidentes de coche o bicicleta, que pueden causar fracturas más complejas que afectan a ambos huesos o a las articulaciones.

Dado que los huesos de los niños aún están en desarrollo, su estructura única (tejido óseo más blando y flexible) puede dar lugar a tipos especiales de fracturas, como las fracturas en bastón verde, en las que el hueso se dobla y se rompe parcialmente.

Síntomas

Los síntomas de una fractura de antebrazo suelen ser inmediatos y fáciles de reconocer. Los signos más comunes son:

  • Dolor y sensibilidad a lo largo del antebrazo, la muñeca o el codo.
  • Hinchazón y hematomas alrededor de la zona lesionada.
  • Deformidad o flexión inusual del brazo, especialmente si se han roto ambos huesos.
  • Dificultad para mover la muñeca o el codo debido al dolor.
  • En casos graves, entumecimiento u hormigueo, que pueden sugerir afectación nerviosa.

Si un niño se queja de dolor tras una caída y se niega a utilizar el brazo, debe sospecharse la existencia de una fractura y evaluarla con prontitud.

Diagnóstico

El médico suele realizar una exploración física y pedir radiografías para determinar la localización y el tipo de fractura. A veces, se toman imágenes de ambos huesos del antebrazo aunque sólo uno parezca lesionado, para comprobar si hay daños asociados. En casos complejos, puede recurrirse a la tomografía computarizada para evaluar la afectación o el desplazamiento articular.

Tratamiento

El tratamiento depende de la gravedad y el tipo de fractura:

  • Escayola o férula:
    La mayoría de las fracturas pediátricas de antebrazo no están desplazadas (los huesos permanecen correctamente alineados) y pueden tratarse con una escayola o férula durante varias semanas.
  • Reducción cerrada:
    Si los huesos están ligeramente fuera de su sitio, se realiza una reducción cerrada (realineación manual) antes de aplicar una escayola. Este procedimiento suele realizarse bajo sedación o anestesia local.
  • Tratamiento quirúrgico:
    En el caso de fracturas muy desplazadas, abiertas o inestables, puede ser necesaria la cirugía. Los huesos pueden estabilizarse con clavos, placas o barras para garantizar una alineación adecuada durante la curación.

Durante la recuperación, se suele animar a los niños a que muevan los dedos y el hombro para mantener la flexibilidad, evitando al mismo tiempo actividades que entrañen el riesgo de volver a lesionarse.

Recuperación y resultados

Los huesos de los niños tienen una excelente capacidad de curación, a menudo más rápida y completa que los de los adultos. La mayoría de las fracturas se curan en 4-8 semanas, según la edad del niño y la naturaleza de la lesión.

Una vez retirado el yeso, es frecuente que se produzca una ligera rigidez y debilidad, que suelen desaparecer con el uso normal. En algunos casos, puede recomendarse fisioterapia para recuperar la fuerza y la amplitud de movimiento.

Las complicaciones a largo plazo son poco frecuentes, pero pueden incluir:

  • Malunión (cicatrización en una posición ligeramente incorrecta)
  • Alteraciones del cartílago de crecimiento, que pueden afectar a la longitud del hueso.
  • Rigidez persistente o disminución de la rotación del antebrazo.

Con un tratamiento rápido y adecuado, la gran mayoría de los niños recuperan todas sus funciones sin problemas duraderos.

Conclusión

Las fracturas de antebrazo son una lesión frecuente y generalmente bien tratada en los niños. El conocimiento de las causas, los síntomas y las opciones de tratamiento puede ayudar a los padres y cuidadores a responder con rapidez y eficacia. La atención médica precoz garantiza una curación óptima, lo que permite a los niños reincorporarse con seguridad a sus actividades habituales.

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