Fractura de tobillo
Las fracturas de tobillo, o tobillos rotos, son una lesión frecuente en niños y adolescentes. El tobillo tiene dos huesos principales: la tibia (hueso de la espinilla) y el peroné (el hueso más pequeño de la parte externa del tobillo).. Ambos huesos tienen placas de crecimiento en sus extremos, que pueden verse afectadas cuando se produce una fractura. Las fracturas de tobillo pueden ser desde simples roturas hasta otras más complejas que afectan a la superficie articular. El tratamiento varía en función de la gravedad y el tipo de fractura, desde una bota de apoyo hasta una intervención quirúrgica para los casos más graves.


Fracturas no desplazadas
Una fractura sin desplazamiento se caracteriza por una fisura en el hueso sin desplazamiento ni desplazamiento de los fragmentos óseos. Es similar a una fisura en un plato o cuenco que permanece intacta. Las fracturas sin desplazamiento suelen tratarse con una bota o un yeso, lo que ayuda a estabilizar el hueso mientras consolida.

Fracturas desplazadas
Una fractura desplazada se produce cuando el hueso se rompe y los fragmentos se desvían de su alineación normal. El tratamiento para las fracturas desplazadas suele consistir en manipular el hueso para colocarlo en su lugar y enyesarlo. En algunos casos, puede ser necesaria una cirugía para realinear los huesos correctamente, especialmente si la superficie articular está afectada.
Síntomas
Las fracturas de tobillo suelen ser consecuencia de torceduras o caídas, y son comunes en actividades como andar en patineta o scooter. Los síntomas suelen incluir dolor e inflamación inmediatos, dificultad para caminar o soportar peso, y hematomas que aparecen unas horas después de la lesión.
Examen
Su médico evaluará el tobillo para detectar signos de hinchazón, hematomas y dolor. También evaluará los nervios y el riego sanguíneo del pie para garantizar que no haya lesiones adicionales y que la piel sea adecuada para un yeso o una intervención quirúrgica si es necesario.
Rayos X y pruebas
Las radiografías son el método principal para diagnosticar una fractura de tobillo. En algunos casos, se puede utilizar una tomografía computarizada para obtener una vista detallada de la superficie articular y las placas de crecimiento.
Tratamiento
El tratamiento depende de la naturaleza de la fractura. Se suele utilizar una bota ortopédica o un yeso, y se pueden recomendar muletas para evitar cargar el tobillo lesionado. Las fracturas desplazadas pueden requerir intervención quirúrgica para realinear los huesos. En algunos casos, los huesos se pueden reposicionar sin cirugía mediante manipulación en el consultorio médico.
Resultados (pronóstico/expectativas)
Las fracturas de tobillo generalmente sanan en un plazo de 6 a 12 semanas. Sin embargo, retomar la actividad deportiva podría tardar más. Su médico supervisará el tobillo para asegurar que las placas de crecimiento sanen correctamente. Aunque un tratamiento adecuado suele conducir a una buena recuperación, las fracturas que afectan la articulación conllevan un pequeño riesgo de desarrollar artritis y rigidez posteriormente.
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